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“ No dejes que las alergias afecten tu calidad de vida”

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con enfermedades alérgicas.

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¿Qué son las Alérgias?

Es una respuesta exagerada del sistema in-munológico en personas susceptibles a una sustancia denominada alérgeno (causante de alergias), que posterior a exposiciones repetidas y dependiendo de la vía de exposición ocasiona inflamación en diferentes órganos como: ojos, nariz, oídos, garganta, bronquios, piel y/o tracto gastrointestinal.

¿Qué es un Alergólogo?

El alergólogo es un medico especialmente entrenado, experto en el diagnostico y tratamiento de enfermedades alérgicas y enfermedades relacionadas con el sistema de defensa.

El entrenamiento de un alergólogo requiere por lo menos 11 años de estudios intensos; 8 años de medicina, seguidos de 3 o 4 años de especialización en Pediatría o Medicina Interna, más 2 años
de entrenamiento especializado en Alergia e Inmunología.

Rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una enfermedad inflamatoria de la mucosa nasal inducida por una respuesta inmunológica (por hipersensibilidad) tras la exposición a un alérgeno sobre las membranas que recubren las fosas nasales. Los síntomas típicos son: picor nasal, estornudos, mucosidad generalmente acuosa y congestión o taponamiento nasal. Los alérgenos que más frecuentemente causan rinitis alérgica son los pólenes, los hongos, los ácaros y los animales domésticos (perros y gatos).

En la mayoría de las ocasiones se acompaña de conjuntivitis, que consiste en la inflamación de la membrana que recubre al ojo y la parte interna de los párpados y se manifiesta con síntomas como picor o escozor, enrojecimiento y lagrimeo. Se habla entonces de rinoconjuntivitis alérgica.

La rinoconjuntivitis alérgica se clasifica desde varios puntos de vista. De forma simplificada, puede ser clasificada en estacional (generalmente producida por alergia a pólenes) o perenne (por ácaros y animales domésticos, entre otros agentes). Debe diferenciarse de otras formas frecuentes de rinitis, como las rinitis infecciosas o catarrales, causadas generalmente por distintos tipos de virus. En ocasiones, una rinitis de causa alérgica se puede complicar o solapar con un proceso infeccioso afectando a los senos paranasales (rinosinusitis).

El diagnóstico de la alergia que causa la rinitis se confirma mediante pruebas cutáneas (ver procedimientos diagnósticos). El tratamiento consiste, además de evitar su causa en la medida de lo posible, en el alivio de los síntomas mediante distintos tipos de fármacos que el médico prescribe en función de la naturaleza de los síntomas. La inmunoterapia con vacunas de alergia logra reducir significativamente los síntomas (ver procedimientos terapéuticos).

Asma alérgica

El asma es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada fundamentalmente por la inflamación de los bronquios, que sufren un estrechamiento de su calibre ocasionando los síntomas típicos de la enfermedad: tos, falta de aire, pitos en el pecho y opresión torácica. Estos síntomas pueden variar en frecuencia e intensidad.

En ocasiones, el asma puede cursar con periodos de empeoramiento intenso (crisis asmática), que se relacionan con la exposición a agentes que producen alergia (asma alérgica). En otros casos pueden sobrevenir crisis causadas directamente por el ejercicio físico, por infecciones respiratorias o por algunos medicamentos como los antiinflamatorios del tipo de la aspirina.

Los alérgenos relacionados con el asma alérgica son lo mismos que causan rinitis. El diagnóstico de la alergia responsable del asma se establece mediante pruebas cutáneas con los posibles alérgenos causales, que indicará el alergólogo según la historia de la enfermedad (ver procedimientos diagnósticos).

El tratamiento adecuado del asma alérgica pasa inicialmente por evitar la exposición a los alérgenos causales. El empleo de medicación es siempre necesario para controlar los síntomas y consiste en la aplicación de fármacos inhalados que revierten el estrechamiento del bronquio y reducen la inflamación. El empleo de inmunoterapia con vacunas de alergia está indicado en la mayoría de los casos, ya que esta terapia es la única que consigue reducir el curso natural de la enfermedad alérgica (ver procedimientos terapéuticos).

La alergia en los ojos, también llamada conjuntivitis alérgica, es muy común. Se produce cuando los ojos reaccionan a algo que los irrita (llamado alérgeno). Los ojos producen una sustancia llamada histamina para combatir el alérgeno. Como resultado, los párpados y la conjuntiva se vuelven rojos, se hinchan y producen picazón. Los ojos pueden lagrimear y arder. A diferencia de otros tipos de conjuntivitis, la alergia en los ojos no es contagiosa.

Las personas con una alergia en los ojos suelen también tener alergia nasal, con picazón, congestión y estornudos. En general, es una afección temporal asociada con las alergias estacionales.

La alergia en los ojos puede contraerla por el pelo de las mascotas, el polvo, el polen, el humo, los perfumes o, incluso, los alimentos. Si no puede evitar el desencadenante, la alergia puede ser más grave. Si no puede evitar el agente causante, la alergia puede empeorar.

¿Cuáles son los síntomas de una alergia en los ojos?

Estos son los síntomas más comunes de una alergia en los ojos:

  • enrojecimiento, hinchazón o picazón
  • ardor o lagrimeo
  • sensibilidad a la luz

Si además tiene una alergia nasal, es posible que tenga congestión, picazón y estornudos. También puede tener dolor de cabeza, picazón o dolor de garganta y tos.

¿Qué causa la alergia en los ojos?

Una alergia es cuando el sistema inmunitario reacciona a un alérgeno que normalmente es inofensivo. Cuando un alérgeno entra en contacto con los ojos, ciertas células en el interior del ojo (llamadas mastocitos) liberan histamina y otras sustancias para combatir el alérgeno. Esta reacción hace que los ojos se enrojezcan, piquen y lagrimeen.

Los alérgenos en el aire, tanto en lugares cerrados como al aire libre, provocan muchas alergias en los ojos. Estos alérgenos incluyen:

  • polen del césped, los árboles y la ambrosía
  • polvo
  • caspa de las mascotas
  • moho
  • humo

Las reacciones alérgicas a perfumes, cosméticos o fármacos también pueden hacer que los ojos tengan una reacción alérgica. Algunas personas pueden ser alérgicas a los conservantes químicos en las gotas lubricantes para ojos o en gotas recetadas. En este caso, deben usar gotas sin conservantes de ser posible.

A veces, los ojos pueden reaccionar a otros alérgenos que no entran en contacto directo con el ojo necesariamente. Por ejemplo, algunos alimentos, mordeduras o picaduras de insectos.

Algunas personas heredan alergia en los ojos de sus padres. Es más probable que sufra una alergia si sus dos padres la tienen que si solo uno la tiene.

Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que ocurre en personas con una predisposición genética a sufrir enfermedades alérgicas (atopia). Por ello se ha definido como la manifestación cutánea de la atopia. Es una enfermedad de larga evolución que cursa por brotes de exacerbación y remisiones de duración variable. El síntoma más característico es el picor, que puede ser muy intenso hasta el punto de afectar la calidad de vida. La lesión típica es el eccema, que consiste en una o múltiples áreas de enrojecimiento y descamación de la piel.

Se trata de una enfermedad típica de la infancia, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida. Según la edad de presentación se diferencian tres fases:

1. Fase del lactante o infantil precoz (en los primeros meses de edad), con lesiones recurrentes localizadas preferentemente en la cara.

2. Fase infantil (a partir de los dos años), con lesiones típicamente distribuidas en los pliegues de flexión de codos y rodillas (dermatitis flexural), además de muñecas y párpados.

3. Fase del adulto (a partir de la pubertad), con áreas de engrosamiento de la piel de predominio en cuello, muñecas y pies. No obstante, las manifestaciones son muy variables y pueden aparecer en cualquier otra localización.

¿Qué hacer para controlar los síntomas?

Aparte de la medicación que le haya recomendado su médico, es importante tener en cuenta una serie de medidas higiénicas:

  • Mantener una hidratación cutánea constante con emulsiones o cremas grasas, que deben aplicarse siempre tras el baño y varias veces al día.
  • Evitar el uso de prendas de fibra sintética y ajustadas, así como jabones detergentes en el aseo personal, siendo preferible utilizar prendas de algodón y jabones de pH ácido o neutro sin perfumes.
  • Evitar el contacto sobre la piel de sustancias irritantes como pinturas, barnices, disolventes y otros productos similares.

Dermatitis alérgica de contacto

La dermatitis alérgica de contacto es una reacción inflamatoria localizada de la piel que ocurre a consecuencia del contacto mantenido de una sustancia alergénica sobre la superficie cutánea. Se trata un trastorno muy frecuente que debe diferenciarse de las dermatitis de contacto irritativas, aún más frecuentes, ocasionadas por la exposición mantenida a agentes con efecto lesivo sobre la piel (ácidos o álcalis, detergentes, disolventes, etc.). Produce intenso picor y se manifiesta con enrojecimiento, vesículas con exudación, costras y descamación, que aparecen exclusivamente en la zona de contacto con el agente causal.

Las manos son la zona del cuerpo más frecuentemente afectada, debido a la manipulación de sustancias y productos de todo tipo. Cuando la dermatitis aparece en la cara suele deberse a la aplicación de cosméticos o medicamentos tópicos. La dermatitis del cuero cabelludo suelen deberse a la aplicación de tintes. Las lesiones localizadas en los pies debe hacernos sospechar en componentes del calzado, como gomas, tintes o el cromo presente en el cuero.

La causa de una dermatitis de contacto se confirma mediante las denominadas pruebas epicutáneas o test del parche (ver procedimientos diagnósticos). El tratamiento consiste en prevenir el contacto con el agente responsable.

Urticaria y angioedema

La urticaria se define como una erupción cutánea caracterizada por la aparición de ronchas o habones (lesiones sobreelevadas, en meseta, de coloración generalmente rosada, evanescentes y que se blanquean a la vitropresión), con picor cutáneo que suele sobrepasar la extensión de las lesiones y puede condicionar un malestar intenso.

El angioedema o edema angioneurótico es considerado el mismo proceso que la urticaria pero con una afectación edematosa más profunda, que suele manifestarse como hinchazón de los párpados y los labios. Acompaña a la urticaria en muchos casos, aunque en ocasiones puede ser la única manifestación.

Según su evolución la urticaria se clasifica en aguda o crónica. La urticaria aguda consiste en un único episodio de inicio repentino y duración breve, cuya causa puede ser una reacción alérgica a medicamentos, alimentos, picaduras de avispas o abejas, parásitos como Anisakis, etc.

La urticaria crónica, por el contrario, tiene una duración prolongada y no se asocia a un proceso alérgico. A pesar de que sus posibles causas son múltiples, es habitual no encontrar un causante directo del cuadro. De hecho, en aproximadamente el 90% de los casos se desconoce la causa subyacente. Es la denominada urticaria crónica idiopática, que puede requerir un tratamiento mantenido con medicamentos antihistamínicos.

Alimentos

Los alimentos son una causa creciente de alergia, sobre todo en la infancia. Las manifestaciones de una reacción alérgica a un alimento son fundamentalmente cutáneas, sobre todo urticaria y angioedema inmediatamente después de su consumo, aunque también se describen casos de empeoramiento de una dermatitis atópica. También se puede manifestar con síntomas digestivos (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal). Más raramente se describen casos de rinitis y asma por alergia a alimentos.

Un síntoma conocido, sobre todo en personas alérgicas a pólenes, es el picor en la mucosa bucal en relación con el consumo de alimentos vegetales como las frutas. Se denomina “síndrome alérgico oral” y en general no se asocia a otros síntomas. Sin embargo, en algunos casos existe riesgo de reacción intensa con hinchazón de labios y/o lengua.

En los primeros años de vida, las causas más frecuentes de alergia alimentaria son los lácteos y el huevo. A lo largo de la infancia pueden ocurrir reacciones a legumbres, frutas, frutos secos y pescados. En adultos, predominan los casos de alergia a frutas y mariscos.


Medicamentos

Las reacciones adversas a medicamentos se definen como un “efecto perjudicial o no deseado que aparece tras la administración de un fármaco a las dosis normalmente utilizadas en el hombre para prevenir, diagnosticar y/o tratar una enfermedad”. La mayoría de los efectos adversos son hasta cierto punto predecibles. Las reacciones alérgicas a medicamentos son impredecibles y dependen de una respuesta inmunológica que no siempre es la misma. Por esto último, las manifestaciones son muy diversas, aunque lo más frecuente es la reacción cutánea generalizada.

Los medicamentos que con más frecuencia se relacionan con reacciones alérgicas son los antibióticos, entre los que destacan las penicilinas. También son frecuentes las reacciones a analgésicos y antiinflamatorios. En todo caso, cualquier fármaco puede ser una potencial causa de alergia. La frecuencia de reacciones alérgicas a medicamentos aumenta en relación directa con el mayor consumo de fármacos por parte de la población.

La anafilaxia es una situación clínica grave infradiagnosticada y por consiguiente, el tratamiento inmediato correcto con adrenalina no se realiza con la frecuencia deseada. El diagnóstico etiológico cuando aparece esta entidad es fundamental para evitar la aparición de nuevos episodios.

Está aumentando el número de casos de anafilaxia en el mundo, aunque no existen todavía fuentes fiables para determinar la incidencia global de esta entidad ya que la mayoría de los estudios hacen referencia a casos fatales, quedando relegados los casos leves (posiblemente porque han pasado desapercibidos). La realización de estudios experimentales en sujetos ya diagnosticados está limitada, debido al riesgo que supone exponerlos de nuevo al posible agente causal.

FACTORES DE RIESGO

Los adultos tienen mayor predisposición que los niños para padecer una reacción anafiláctica, aunque hay que señalar que la anafilaxia por alimentos es más frecuente en niños. Las mujeres presentan mayor susceptibilidad para la reacción anafiláctica por látex (probablemente por una mayor exposición profesional) y para la reacción anafilactoidea por AAS y relajantes musculares.

La sensibilización es más frecuente si el contacto con el antígeno se produce a través la mucosa que a través de la piel. La administración del antígeno por vía parenteral aumenta la frecuencia de aparición de reacciones anafilácticas así como la gravedad de las mismas.

Entre los sujetos atópicos existe una mayor incidencia de anafilaxia debida a alimentos y al látex.

Los sujetos sometidos a tratamiento con betabloqueantes no presentan una mayor incidencia de anafilaxia, pero cuando ésta aparece en uno de ellos, el cuadro es de mayor gravedad y refractareidad al tratamiento.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

La reacción se desarrolla habitualmente en algunos segundos o minutos, pero puede durar más de una hora, siendo la consecuencia de los efectos fisiopatológicos de la liberación de mediadores. La velocidad de aparición y las características clínicas varían en función de la sensibilización del sujeto y la concentración y vía de entrada del alergeno. La rapidez con que se inicia se correlaciona con la gravedad del cuadro de tal manera que, a menor período de latencia entre el contacto con el alergeno y el desencadenamiento de la reacción, mayor la gravedad de ésta.

Las manifestaciones clínicas que aparecen con mayor frecuencia son las cutáneas (urticaria y angioedema), seguidas por las respiratorias y en tercer lugar las cardiovasculares:

– Manifestaciones cardiovasculares: hipotensión, arritmias.

– Manifestaciones respiratorias: congestión nasal, rinorrea, estornudo, edema laríngeo, broncoespasmo.

– Manifestaciones cutáneas: prurito, eritema, urticaria, angioedema.

– Manifestaciones gastrointestinales: náuseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal.

– Manifestaciones neurológicas: cefaleas, acúfenos, vértigos, relajación de esfínteres, convulsiones, pérdida de conciencia.

Durante la infancia, las infecciones a repetición son consideradas unade las primeras causas que generan múltiples consultas tanto al médico como al especialista. Estas infecciones son debidas a múltiples factores que condicionan en el individuo un estadode predisposición facilitando la presentación de los episodios infecciosos. Porlo tanto, si preguntamos ¿Cuántas in-fecciones son “normales” en la infancia? sería un poco difícil de responder.

Sin embargo, para dar una respuesta, debemos conocer de antemano queel desarrollo del sistema inmune se dadesde el mismo momento en que nace el niño hasta finalizar el periodo escolar. Por eso, varios autores sobre el tema consideran que un niño puede padecerhasta seis infecciones respiratorias vira-les por año durante los 3 a 5 años devida.

Otros, hacen referencia entre 6 a 10 episodios infecciosos leves por año en las vías respiratorias de lactantes, disminuyendoeste número gradualmente a medida queavanza la edad hasta un promedio de 3 a 4 eventos por año en la etapa de adolescente.

Además, desde los estudios de Geppert,McCorkle y cols. se ha estimado que unniño puede llegar a padecer hasta 100 infecciones en sus primeros 10 años devida.

Como se ha visto, la frecuenciaes variable, dependiendo en sí de los factores predisponentes, tanto en el individuo como en el ambiente expuesto, loque llega a condicionar los episodios in-fecciosos. Esta alta frecuencia –normal- deinfecciones que se presenta en los in-fantes es explicada por un concepto fisiológico, conocido como inmadurez inmunológica, en donde el organismo es incapaz de desencadenar una respuesta inmune adecuada ante los estímulos del mundo exterior. Esta alta fre-cuencia referida como –normal- es porque cada niño durante su crecimientodebe adquirir una inmunidad suficientehacia un gran número de microorganismos, lo cual es necesario para la conservación de su salud durante la vidaadulta. Esta inmunidad es lograda por edio del contacto con los agentes infecciosos en las enfermedades que sepadecen, ya sea con sintomatologíamínima o moderada, como también,por las vacunas que se aplican en lainfancia lo que llega a estimular el desarrollo y maduración del sistema inmu-nológico.

En algunos casos, estas infecciones a repetición toman un curso y des-enlace desfavorables para el individuoque las padece, debido a un comporta-miento inusual tanto por la frecuencia (recurrencia) como por la gravedad y severidad de los episodios infecciosos,al comprometer de una manera importante la salud y calidad de vida delos pacientes. En este tipo de casos loque sucede es que el individuo poseeuna respuesta inmune insuficiente, con-llevando una mayor susceptibilidad con-tra los agentes infecciosos a los que seencuentra expuesto, originado ya seapor trastornos estructurales o funcio-nales del mismo. Debido a la presencia de estos casos, esde gran interés prestar atención a estetipo de individuos que muestran unamayor susceptibilidad hacia las infeccio-nes, principalmente por el deterioro progresivo que se genera en la salud, loque obliga a un número alto de consultas, hospitalizaciones repetidas, requerimiento de gran cantidad de fármacos (antibióticos), en ciertos casos simul-táneos y por largos periodos para controlar las infecciones, el desencadenamiento de secuelas, el ausentismo tan-to laboral como escolar y las muertesprematuras; factores de importancia enla vida social de las personas.

Prestando atención a lo anterior,se ha hecho necesaria la caracterización de este tipo de condiciones patológicas tanto en la clínica como en ellaboratorio, además de la implementación de programas que estén enfocados a determinar la causa u origende estas infecciones, como también delcorrecto manejo clínico que se les debeprestar, siempre y cuando se tenga encuenta la participación del cuerpo médico y de las ayudas paraclínicas paratal fin.

Para tener una idea del manejo deeste tipo de enfermedades, y determinar cuando estas infecciones tienen un comportamiento normal o inusual en la presentación de sus episodios, es necesario conocer sobre los aspectos clínicos y de laboratorio, y criterios de se-lección concernientes a la definición deestas infecciones recurrentes, las cualesse han designado y caracterizado den-tro del síndrome de Infección Recurren-te (SIR). Para esta entrega no se comentan los aspectos de laboratorio.2. <h1>SÍNDROME DE INFECCIÓN RE-CURRENTE (SIR)</h1>

Inicialmente el Síndrome de Infec-ción Recurrente (SIR) se manifiestacomo un proceso por lo general subclínico o asintomático en individuos queestán en contacto permanente conagentes infecciosos que se encuentranen el ambiente.

Esta repetida interacción con antígenos va apermitir el desarrollo de inmunidad en individuos normales o a desencadenar en enfermedades graves en pacientes susceptibles. Por lo tanto, este SIR se puede dividir de acuerdo a su com-portamiento en los individuos como Síndrome de Infección Recurrente Normal(SIRN) o Síndrome de Infección Recu-rrente Anormal (SIRA)

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