La alergia en una cirugía

¿Qué diferencia a las reacciones alérgicas en el quirófano del resto de reacciones por medicamentos?

Las reacciones que se manifiestan durante la cirugía presentan algunas peculiaridades que las diferencian de otras reacciones adversas medicamentosas. En primer lugar, el paciente está dormido y no puede notar ni explicar al médico los síntomas que alertan del comienzo de una reacción. En segundo lugar, en el quirófano, el paciente está cubierto por sábanas estériles y no resulta tan evidente la aparición de erupciones en la piel. Por otra parte, para conseguir una anestesia, el paciente recibe muchos fármacos por vía venosa, así como gases inhalados en un corto espacio de tiempo, lo que hace más fácil una reacción que si el paciente tomara un único medicamento. Por último, algunos medicamentos utilizados en la anestesia, como los relajantes musculares, producen fundamentalmente afectación del sistema cardiovascular y los bronquios, lo que confiere mayor gravedad a una reacción alérgica causada por dichos fármacos.

¿Son frecuentes las reacciones alérgicas a la anestesia?

Afortunadamente, las reacciones alérgicas durante la cirugía son poco frecuentes: los estudios epidemiológicos indican que la frecuencia de presentación de reacciones graves oscila entre 1 de cada 3.500 hasta 1 de cada 20.000 anestesias generales realizadas. Entre éstas, se cuentan también las que aparecen cuando el paciente ya ha salido de quirófano y se encuentra en la sala de reanimación, que llegan a contabilizar un 28% del total, muchas de las cuales son causadas por medicamentos para reducir el dolor posoperatorio. La prevalencia de reacciones adversas no es igual para todas las sustancias. Los relajantes musculares y el látex son los responsables del 80% de las anafilaxias durante la anestesia general, si bien deben tenerse en cuenta todos los fármacos directa o indirectamente relacionados con la anestesia, que se administran de forma concomitante en el acto quirúrgico: sustitutivos del plasma, antibióticos, analgésicos, heparina, protamina, antisépticos, etc. Además, el material anestésico-quirúrgico también puede provocar cuadros de alergia a través del látex de algunos de sus componentes, o del óxido de etileno empleado en su esterilización. Por su parte, los anestésicos locales también pueden causar reacciones adversas, de las que sólo una pequeña parte son verdaderamente alérgicas.

¿Es conveniente hacer pruebas con los anestésicos antes de una intervención?

Las pruebas con los anestésicos sólo deben hacerse en los pacientes que ya han tenido una reacción alérgica durante una anestesia anterior. También deberían someterse a un estudio alergológico previo aquellas personas que presentan historia compatible con alergia a látex, o cuyo historial de alergia a medicamentos no está suficientemente aclarado. Los estudios alergológicos prequirúrgicos no son necesarios en el resto de los pacientes, y las pruebas con anestésicos no son de ninguna utilidad para aquellos que nunca hayan tenido reacciones alérgicas durante una anestesia.

¿Los pacientes alérgicos tienen más riesgo de sufrir problemas alérgicos durante la cirugía?

La propensión a padecer alergias, especialmente de tipo respiratorio, alimentario y algunas alergias de la piel (como el eccema atópico) es mayor en los miembros de determinadas familias, a las que se denomina familias atópicas (familias con respuesta extraña). No ocurre lo mismo con las personas que desarrollan alergia a medicamentos, en las que no existe propensión familiar, y en las que los síntomas aparecen generalmente en edades medias o avanzadas de la vida. No es de esperar, por tanto, un mayor riesgo de reacciones adversas medicamentosas durante la cirugía en pacientes con alergia respiratoria o alimentaria, salvo en algunos casos de alergia al látex y/o alimentos relacionados con éste (véase más adelante).

Tampoco es de esperar que un paciente con rinitis o asma alérgica a ácaros empeore durante un ingreso hospitalario; los quirófanos son áreas con desinfección y esterilización continuada en los que no se encuentran reservorios de ácaros. En cuanto a las personas con alergia al polen de primavera, la mayor parte de los hospitales cuentan con aire acondicionado con filtros, y los pacientes hospitalizados no reciben directamente aire del exterior, por lo que es improbable que presenten síntomas importantes aun en plena época de polinización; y en ningún caso deberían posponer por este motivo una intervención programada para esas fechas.

¿Qué precauciones deben tomar los pacientes asmáticos antes de someterse a una intervención quirúrgica?

Es muy importante que el paciente informe al anestesiólogo en la entrevista previa a la operación sobre la existencia, duración y gravedad de su asma, así como del tratamiento que realiza habitualmente. El anestesiólogo ordenará pruebas (por ejemplo, una espirometría) para evaluar el estado actual de la enfermedad y, si tiene dudas sobre el control del asma, solicitará una evaluación especializada por un neumólogo o alergólogo para corregir el estado del paciente y prepararlo para tolerar la intervención. Salvo que haya una indicación médica en contra, los nebulizadores para el asma deben continuarse hasta la intervención y durante el posoperatorio; y ninguno de ellos altera el curso ni los resultados de la cirugía. Los anestesiólogos seleccionarán entre los medicamentos adecuados para anestesiar al paciente aquellos que no interfieran con su asma, y estarán preparados para tratar al paciente si se produjera algún espasmo bronquial al retirar el tubo de protección de las vías aéreas en los casos en que se utilice.

¿Qué es la alergia al látex? ¿Y el síndrome látex-frutas?

El látex es una proteína obtenida del árbol del caucho, que es la responsable de la resistencia y la elasticidad de las gomas. La alergia al látex y otras sustancias presentes en los productos de goma se describen con detalle en otro capítulo de este mismo libro. Las personas que presentan síntomas de alergia (picor, hinchazón, estornudos, etc.) con el contacto íntimo con objetos de goma —por ejemplo al inflar globos, usar preservativos, o durante reconocimientos médicos de dentistas o ginecólogos realizados con guantes de látex— deben advertir de este hecho al anestesiólogo y al cirujano, porque el látex se utiliza profusamente en todo el equipamiento médico-quirúrgico, y se exponen a una reacción grave durante la cirugía si tiene lugar un contacto de material de látex con el interior de su organismo. Unas pruebas cutáneas practicadas por el alergólogo y/o una determinación de IgE específica pueden aclarar la situación. Por otra parte, algunas proteínas de determinadas frutas tropicales, especialmente del kiwi, los plátanos, los aguacates, la piña y también las castañas, pueden tener reactividad cruzada con algunos antígenos del látex, lo que se conoce como el síndrome látex-frutas. Las personas que experimentan picor en la boca, erupciones en la piel o mareos y ahogo después de comer alguna de estas frutas, deben asimismo advertir de este hecho al anestesiólogo y al cirujano.

¿Qué ocurre cuando un paciente alérgico al látex debe ser intervenido quirúrgicamente?

En estos casos basta con prever la intervención con antelación. En la mayor parte de hospitales suele existir un equipamiento quirúrgico especial para estos casos (el llamado quirófano libre de látex). Si no fuera así, se retira todo el material de goma del quirófano el día anterior, antes de la limpieza habitual, y se programa la intervención como la primera del día. El anestesiólogo sustituye los aparatos y circuitos que puedan llevar gomas, como aislantes de camillas, determinadas sondas o torniquetes, mascarillas y tubos para inhalación de gases anestésicos, etc., y se supervisa a todo el personal que entra en el quirófano durante la intervención para asegurar que utilicen guantes estériles, libres de látex. De todas maneras, cada vez se está generalizando más el uso de material quirúrgico sin látex para toda la población, aunque los guantes estériles sin látex (de vinilo, neoprenos) puedan a su vez condicionar algunos problemas en ciertas intervenciones, por su menor elasticidad y mayor facilidad de perforación durante la cirugía, y por su menor efecto barrera frente a la transmisión de virus en caso de exposición a sangre u otros fluidos corporales.